viernes, 22 de febrero de 2008

Trabajo Parcial 1. Sesión 3. El Hombre y los Valores Fundamentales.









Maestría en Comunicación y Tecnología Educativa con Enfoque en la Salud


El Hombre y los Valores Fundamentales

¿Qué es el hombre?

El hombre es un puente entre el mundo del espíritu y el de la materia (por supuesto, cuando nos referimos al «hombre» designamos a todos los componentes del género humano, varón y mujer).

El alma del hombre es espíritu, su cuerpo es materia, similar en naturaleza a los animales. Pero el hombre no es espíritu ni bestia; ontologicamente es un ser aparte por derecho propio, un ser con un pie en el tiempo y otro en la eternidad. Los filósofos definen al hombre como «animal racional»; «racional» señala su alma espiritual, y «animal» connota su cuerpo físico.

Sabiendo la inclinación que los hombres tenemos al orgullo y la vanidad, resulta sorprendente la poca consideración que damos al hecho de ser unos seres tan maravillosos. Sólo el cuerpo es bastante para asombrarnos.

Y nuestro cuerpo es sólo la mitad del hombre y, con mucho, la mitad menos valiosa. Pero es un don que hay que apreciar, un don que hemos de agradecer, la habitación idónea para el alma espiritual, que es la que le da vida, poder y sentido, como los animales el hombre tiene cuerpo, pero es más que un animal, el hombre tiene un espíritu. En el hombre se encuentran el mundo de la materia y el del espíritu. Alma y cuerpo se funden en una sustancia completa que es el ente humano.

Lo íntimo de esta unión resulta evidente por la manera en que se interactúan. No hay que menospreciar al cuerpo humano como mero accesorio del alma, pero al mismo tiempo, debemos reconocer que la parte más importante de la persona completa es el alma. El alma es la parte inmortal.

Según pensadores como Sócrates, Platón y Aristóteles un rasgo muy humano es la satisfacción de las necesidades a través del trabajo; en el ejercicio de éste se desarrollan diversas técnicas y herramientas cuyo correcto uso conforma el conocimiento.

De acuerdo con Sócrates (filosofo ateniense del S.V a. C.), lo que constituye nuestra naturaleza humana es la virtud, entendida como el saber actuar bien. También afirma que la persona, una criatura en constante búsqueda de sí misma, que en todo momento de su existencia, debe mantener bajo examen y escrutinio racional las condiciones de esta.

El ser humano se distingue en Sócrates, por poder dar una respuesta racional a cualquier pregunta racional que se le haga sobre sí mismo.

Según Platón (filosofo ateniense del S.V a. C.) lo real y verdaderamente humano se encontraba en el alma. Para él el alma es la esencia humana y el cuerpo un instrumento a su servicio. Entonces para Platón el ser humano es un alma racional encadenada a un cuerpo material y sensible, que busca salir de él para retornar a un estado original de perfección a través de una continua lucha por el logro de mayores y más perfectos conocimientos y evitando caer en los apetitos de su ser sensible y material. De donde se concluye que la función prioritaria de todo ser humano ha de ser el cultivo de su inteligencia como un deber moral por el rescate de su alma de lo terrenal, DEXA (mundo sensible) y su retorno al mundo superior, de la perfección llamado EPISTEME (mundo inteligible).

Muy contrario a Platón, para quién la relación entre alma cuerpo además de indeseable era simple accidente, Aristóteles (filosofo nacido en Esta gira S. IV a. C.) consideró que la unión entre estos dos elementos era fundamental. Como Platón, Aristóteles encontró que el alma poseía varias facultades. Estas facultades según Aristóteles y en su orden de sucesión son la nutrición, el apetito, la sensibilidad, la locomoción y el pensamiento. La capacidad de sentir tiene una característica principal. Al percibir un objeto, el sujeto no debe salir en búsqueda de las cacterísticas de este. Estas llegan al sujeto sin que tenga que efectuar ningún movimiento. La facultad del movimiento es exclusiva de los seres que poseen las facultades anteriores. La capacidad intelectiva es exclusiva del ser humano. Para Aristóteles, el ser humano es un compuesto natural, en donde la relación entre el alma y el cuerpo está representada por un lazo fuertísimo e indisoluble de necesidad mutua, ya que es la coordinadora principal del cuerpo.

Frente a la diversidad de las ciencias humanas, psicología, sociología lingüística, etc., que investigan aspectos de lo humano. La meta de la filosofía, concretamente de la antropología filosófica, es estudiar al hombre en su integridad, sin esquivar toda la heterogeneidad de aspectos que comporta en realidad la dinámica del existir humano. Pues al contrario de lo que ocurre con cualquier otra especie animal que puede considerarse bien estudiada, habiéndose logrado un conocimiento suficiente y comprensivo de todos sus individuos, con solo establecer las relaciones generales de su estructura y comportamiento, con el animal humano no ocurre lo mismo. Tanto a nivel de culturas enteras como de sociedades concretas, de micro grupos o de individuos, una vez establecida la estructura de base generalizadora y abstracta aún nos falta la clave para explicar todo ese mundo especifico de lo personal y existencial que los métodos científicos no consiguen aprehender. Así pues la filosofía, al estudiar al hombre, tiene que tener en cuenta no solo que existe un género humano, sino también pueblos; no solo unos comportamientos psicobiològicos generales, sino también tipos y caracteres diferentes; no solo una vida humana, sino también grupos etarios, malnutrición, enfermedad, inseguridad falta de equidad y mucha maleficiencia. Únicamente abarcando de forma sistemática estas y las demás diferencias, descubriendo la dinámica que rige desde cada particularidad y entre ellas y mostrando constantemente la presencia de lo uno y las variantes de lo otro como las situaciones generadas exclusivamente por la naturaleza, como hasta entonces podrá tener ante sus ojos la totalidad del hombre. Partiendo de estos postulados metodológicos, Kart Jaspers dice que a todo hombre son comunes tres cosas; como ser viviente es un ser natural, formado a partir de la materia, como cualquiera otra especie animal; como ser capaz de pensar y de crear, es un ser histórico-cultural, que produce y transforma constantemente su entorno, al tiempo que se auto produce y auto transforma así mismo; por ultimo, añade, somos lo comprensivo que engloba en si dialécticamente la naturaleza y la cultura.

El fenómeno social en la especie humana es, en sí mismo un hecho natural y universal que ha existido siempre, pero sus formas, modos de constitución y funcionamiento varían en distintos lugares y a través del tiempo, presentando características distintas determinadas por motivos de índole cultural e histórica. Esta diversidad de modalidades del fenómeno social en realidad impide el tratamiento genérico del mismo e impone la necesidad de considerarlo en sus manifestaciones plurales; es decir, la sociedad en singular ha venido a ser término inequívoco de universalidad puramente conceptual, que ha de ser sustituido por la expresión más cierta y real de "las sociedades" , que alude a las muy diferentes características que muestran las asociaciones humanas en distintos medios físicos y culturales, cuya influencia obra sobre su modo de ser y actuar y su desenvolvimiento histórico de mil diversos modos, necesarios y, por tanto previsibles en sus resultados, muchos de ellos pero contingentes por obra de factores y no pocos, que hacen ilusoria cualquier explicación general y exacta de los fenómenos sociales. A pesar de esto, cediendo a la tendencia tan trayectante como poca ciencia de buscar soluciones sencillas a las cuestiones complejas, se ha pretendido en reiteradas ocasiones, explicando por una única causa los múltiples aspectos del fenómeno social. Unas veces religiosas y más frecuentemente en estos últimos tiempos atribuía a factores económicos.
Todos los seres humanos necesitamos vivir en una sociedad pero debido a la heterogeneidad del ser humano como individuo y como grupo social, para que esa sociedad funcione, necesitamos aprender a convivir; esa convivencia es producto de la educación que recibimos en: la casa, escuela, amigos, medios de comunicación, etc.

La primera forma que yo conocí para regular la conducta humana en forma adecuada y convivir, relacionarme e interactuar sin problemas, además de identificar y reforzar los valores aprendidos en la familia fue en la escuela primaria con la materia de civismo, cuyo significado era el “Comportamiento respetuoso del ciudadano con las normas de convivencia pública”.

Al consultar la información oficial, con sorpresa veo, que después de haber desaparecido por un tiempo la asignatura de “civismo “,se sigue trasmitiendo este conocimiento, pero con menos convicción, se nos indicaba que el civismo éramos nosotros, nuestra actitud ante la vida, nuestra forma de ser y actuar. Es por eso que, la formación cívica era parte importante de nuestra vida. Pues no sólo se nos tenía que enseñar a ser simples hombres sino también, a ser buenos ciudadanos, buenos mexicanos.

Se nos recalcaba que la actitud cívica será nuestra carta de presentación a lo largo de nuestra existencia, y de ello dependería que el mundo se ampliara o se cerrara según nuestras, obras y nuestra forma de conducta.

Actualmente la ética ó moral, que es la parte de la Filosofía que se dedica al estudio de los actos humanos, sus normas sociales y valores, es decir, el obrar consciente y libre de los hombres y, es la que nos indica como seguir una conducta cívica y el valor supremo de la Ética, que es el "Bien, Lo Bueno".

Los valores universales y la ética.
¿Qué se entiende por valor?

Un VALOR: es la cualidad o característica que posee una persona o un objeto y que lo hace estimable.

LOS VALORES UNIVERSALES: Son el conjunto de normas de convivencia validas en un tiempo y época determinada.

Este concepto abarca contenidos y significados diferentes y ha sido abordado desde diversas perspectivas y teorías. En sentido humanista, se entiende por valor lo que hace que un hombre sea tal, sin lo cual perdería la humanidad o parte de ella. El valor se refiere a una excelencia o a una perfección. Por ejemplo, se considera un valor decir la verdad y ser honesto; ser sincero en vez de ser falso; es más valioso trabajar que robar. La práctica del valor desarrolla la humanidad de la persona, mientras que el contravalor lo despoja de esa cualidad (Vásquez, 1999, p. 3). Desde un punto de vista socio-educativo, los valores son considerados referentes, pautas o abstracciones que orientan el comportamiento humano hacia la transformación social y la realización de la persona. Son guías que dan determinada orientación a la conducta y a la vida de cada individuo y de cada grupo social.

"Todo valor supone la existencia de una cosa o persona que lo posee y de un sujeto que lo aprecia o descubre, pero no es ni lo uno ni lo otro. Los valores no tienen existencia real sino adherida a los objetos que lo sostienen. Antes son meras posibilidades." (Prieto Figueroa, 1984, p. 186)

Los Valores tienen dos perspectivas:

1. La visión subjetivista considera que los valores no son reales, no valen en sí mismos, sino que son las personas quienes les otorgan un determinado valor, dependiendo del agrado o desagrado que producen. Desde esta perspectiva, los valores son subjetivos, dependen de la impresión personal del ser humano. La escuela neokantiana afirma que el valor es, ante todo, una idea. Se diferencia lo que es valioso de lo que no lo es dependiendo de las ideas o conceptos generales que comparten las personas. Algunos autores indican que "los valores no son el producto de la razón"; no tienen su origen y su fundamento en lo que nos muestran los sentidos; por lo tanto, no son concretos, no se encuentran en el mundo sensible y objetivo. Es en el pensamiento y en la mente donde los valores se aprehenden, cobran forma y significado.

2. La escuela fenomenológica, desde una perspectiva idealista, considera que los valores son ideales y objetivos; valen independientemente de las cosas y de las estimaciones de las personas. Así, aunque todos seamos injustos, la justicia sigue teniendo valor. En cambio, los realistas afirman que los valores son reales; valores y bienes son una misma cosa. Todos los seres tienen su propio valor. En síntesis, las diversas posturas conducen a inferir dos teorías básicas acerca de los valores dependiendo de la postura del objetivismo o del subjetivismo axiológico.

Características de los valores


¿Qué hace que algo sea valioso? La humanidad ha adoptado criterios a partir de los cuales se establece la categoría o la jerarquía de los valores. Algunos de esos criterios son:

  1. Durabilidad: los valores se reflejan en el curso de la vida. Hay valores que son más permanentes en el tiempo que otros. Por ejemplo, el valor del placer es más fugaz que el de la verdad.
  2. Integralidad: cada valor es una abstracción íntegra en sí mismo, no es divisible.
  3. Flexibilidad: los valores cambian con las necesidades y experiencias de las personas.
  4. Satisfacción: los valores generan satisfacción en las personas que los practican.
  5. Polaridad: todo valor se presenta en sentido positivo y negativo; todo valor conlleva un contravalor.
  6. Jerarquía: hay valores que son considerados superiores (dignidad, libertad) y otros como inferiores (los relacionados con las necesidades básicas o vitales). Las jerarquías de valores no son rígidas ni predeterminadas; se van construyendo progresivamente a lo largo de la vida de cada persona.
  7. Trascendencia: los valores trascienden el plano concreto; dan sentido y significado a la vida humana y a la sociedad.
  8. Dinamismo: los valores se transforman con las épocas.
  9. Aplicabilidad: los valores se aplican en las diversas situaciones de la vida; entrañan acciones prácticas que reflejan los principios valorativos de la persona.
  10. Complejidad: los valores obedecen a causas diversas, requieren complicados juicios y decisiones.

¿Cómo valora el ser humano?

Los valores universales tienen un tropismo positivo para el ser humano, en cuanto los conoce, los comprende se sensibiliza y se apropia de ellos.

¿Cómo expresa sus valoraciones?

El proceso de valoración del ser humano incluye una compleja serie de condiciones intelectuales y afectivas que suponen: la toma de decisiones, la estimación y la actuación. Las personas valoran al preferir, al estimar, al elegir unas cosas en lugar de otras, al formular metas y propósitos personales. Las valoraciones se expresan mediante creencias, intereses, sentimientos, convicciones, actitudes, juicios de valor y acciones. Desde el punto de vista ético, la importancia del proceso de valoración deriva de su fuerza orientadora en aras de una moral autónoma del ser humano.

¿Cómo se clasifican los valores? ¿Qué tipos de valores existen?

No existe una ordenación deseable o clasificación única de los valores; las jerarquías valorativas son cambiantes, fluctúan de acuerdo a las variaciones del contexto. Múltiples han sido las tablas de valores propuestas. Lo importante a resaltar es que la mayoría de las clasificaciones propuestas incluye la categoría de valores éticos y valores morales. La jerarquía de valores según Scheler (1941) incluye: (a) valores de lo agradable y lo desagradable, (b) valores vitales, (c) valores espirituales: lo bello y lo feo, lo justo y lo injusto, valores del conocimiento puro de la verdad, y (d) valores religiosos: lo santo y lo profano. La clasificación más común discrimina valores lógicos, éticos y estéticos. También han sido agrupados en: objetivos y subjetivos (Frondizi, 1972); o en valores inferiores (económicos y afectivos), intermedios (intelectuales y estéticos) y superiores (morales y espirituales). Rokeach (1973) formuló valores instrumentales o relacionados con modos de conducta (valores morales) y valores terminales o referidos a estados deseables de existencia (paz, libertad, felicidad, bien común). La clasificación detallada que ofrece Marín Ibáñez (1976) diferencia seis grupos: (a) Valores técnicos, económicos y utilitarios; (b) Valores vitales (educación física, educación para la salud); (c) Valores estéticos (literarios, musicales, pictóricos); (d) Valores intelectuales (humanísticos, científicos, técnicos); (e) Valores morales (individuales y sociales); y (f) Valores trascendentales (cosmovisión, filosofía, religión) (p. 53).


"Tiene razón el liberalismo cuando dice que la sociedad es para el hombre y no el hombre para la sociedad, pero aquí se corre el riesgo de manejar una doble moral y ver únicamente un interés personal o de un grupo, desentendiéndose del Bien Común está violando su dignidad de hombre y da la espalda a la tarea ética que le correspondería en cuanto hombre digno." (Mikel de Viana, 1991, p. 15)


Es precisamente el significado social que se atribuye a los valores uno de los factores que influye para diferenciar los valores tradicionales, aquellos que guiaron a la sociedad en el pasado, generalmente referidos a costumbres culturales o principios religiosos, y los valores modernos, los que comparten las personas de la sociedad actual.


Aún cuando el tema de los valores es considerado relativamente reciente en filosofía, los valores están presentes desde los inicios de la humanidad. Para el ser humano siempre han existido cosas valiosas: el bien, la verdad, la belleza, la felicidad, la virtud. Sin embargo, el criterio para darles valor ha variado a través de los tiempos. Se puede valorar de acuerdo con criterios estéticos, esquemas sociales, costumbres, principios éticos o, en otros términos, por el costo, la utilidad, el bienestar, el placer, el prestigio.


Todo hombre, para ser bueno, o para mantenerse en el bien, necesita ayuda para hacer rendir esos talentos latentes que encierra. Es cierto que al final es siempre la propia libertad quien tiene la última palabra, pero sería bastante ingenuo minusvalorar la influencia enorme que tiene la formación, la educación la estructuración de valores. Esto hace que tome mayor relevancia, la existencia de una familia estable, educar bien a los hijos en la familia, a los alumnos en la escuela o la universidad, o cualquier otra tarea relacionada con la formación de la nuevas generaciones debería considerarse como uno de los empeños de más trascendencia y responsabilidad en cualquier sociedad que realmente piense en su futuro. Educar a los niños, evitará a futuro tener que castigar a los adultos.
Por su importancia y trascendencia y por mi formación analizaré algunos aspectos, de la familia que dan la impresión de haber actualmente una crisis de valores y de los valores específicos del Médico.

Los valores, ¿ahora "valen" menos?

Tal parece que ahora da lo mismo ser bueno o malo. ¿Realmente los valores siguen siendo la base de la sociedad?, la explicación a esto es que los vicios se hicieron costumbre, no hay que olvidar que los valores en esencia son puros, cuando se aplican al ser humano falible pierden su pureza y actualmente por la situación que prevalece a nivel mundial en donde se prefiere el tener que el ser y, esto se ha reflejado en una dilución de valores.

Los valores en general, y los valores médicos en particular, solo se pueden fundamentar en la base y la raíz de las acciones humanas. Esta base y este arraigamiento es precisamente la naturaleza humana.

Tal afirmación es casi de perogrullo, pero sucede que nuestra naturaleza, siendo una realidad objetiva, es tan compleja que da origen a interpretaciones subjetivas muy dispares.

Nadie puede negar que somos animales racionales, que nos comunicamos fonéticamente y por medio de la palabra escrita, libres, sociales, que somos felices, sufrimos, reímos y lloramos. Pero la interpretación de esos datos ciertos es incierta, múltiple y contradictoria, pues da lugar al realismo de Aristóteles y al idealismo de Platón, al racionalismo de Descartes y al irracionalismo de Nietzsche, al positivismo de Comte y al vitalismo de Ortega, al existencialismo de Sartre y al personalismo de Mounier.

Por fortuna, en última instancia, todas las posibles lecturas de la naturaleza humana se pueden reducir a dos, en directa correspondencia con las dos formas últimas de entendernos a nosotros mismos: el materialismo y la trascendencia.

Trascendencia y Materialismo

El materialismo piensa que el ser humano es, como escribe Borges:
Uñas, carne, sudor, vísceras y dientes.
Y su destino, según leemos en otro célebre verso de Quevedo, es acabar en tierra, en polvo, en humo, en sombra, en nada.
Muy al contrario, desde la apertura a la trascendencia se puede ver al hombre como primo del mono, pero además y sobre todo, como criatura divina.

Ambas posibilidades fundamentan, de forma muy diferente, valores médicos esenciales, entre los que destaco el respeto a la vida, la compasión y la responsabilidad. Desde un pensamiento materialista, la última instancia fundante de la práctica médica es la legislación. En cambio, para la trascendencia, las leyes humanas deben reflejar, explicitar y respetar otras leyes más altas, escritas en la naturaleza por su propio autor.

La diferencia entre ambas posiciones se puede resumir en dos palabras, leyes y conciencia, y que refleja una diferencia de máxima relevancia: las leyes cambian, la conciencia no.

Esta visión no es relativa al etnocentrismo occidental, como a veces se oye, sino a la condición humana en toda su extensión. Por eso, Confucio, padre de la cultura oriental, piensa lo mismo que Occidente y lo expresa con esta magnífica formulación: "Si no se respeta lo Sagrado, no hay nada sobre lo que podamos edificar una conducta".

Los dos fundamentos mencionados, el trascendente y el materialista, implican dos formas muy diferentes de responsabilidad. La mera responsabilidad civil es siempre limitada, intramundana, y puede ser arbitraria. Frente a ella, Gandhi resume su postura en estas palabras, dirigidas al juez: "Si existe un Dios por encima de nosotros, los ingleses tendrán que responder ante Él de lo que han hecho en la India".

La responsabilidad es, en cierto modo, el precio que hemos de pagar por nuestros actos libres, la obligación de justificar nuestras acciones en la medida en que afectan a los demás, en la medida en que "salpican".

Ser responsable significa tener que responder de algo ante alguien. Siglos más tarde, cuando el sofista Protágoras afirmó que el hombre es la medida de todas las cosas, Sócrates y Platón puntualizaron que el hombre está, a su vez, medido por Dios.

¿Es posible un acuerdo? ¿Puede haber acuerdo entre trascendencia y materialismo? ¿Pueden coincidir ambas argumentaciones? Veamos el caso concreto del respeto a la vida. Para gran parte de la humanidad, dicho respeto deriva directamente del más escueto mandamiento bíblico: No matarás. Pero la defensa de la vida humana no es monopolio de la Biblia, pues se presenta a lo largo de la historia como exigencia estrictamente racional, natural. Desde su agnosticismo, Umberto Eco expresaba así su opinión sobre el respeto al embrión humano:

Tal vez estemos condenados a saber únicamente que tiene lugar un proceso cuyo resultado final es el milagro del recién nacido, y que decidir hasta qué momento se tiene derecho a intervenir en ese proceso, y a partir de cuál ya no es lícito hacerlo, no puede ser ni aclarado ni discutido.

Norberto Bobbio, uno de los máximos representantes del laicismo italiano, justificaba su oposición al aborto en estos términos: "No quiero dejar a los católicos el privilegio de defender la vida".

El acuerdo entre materialismo y trascendencia es posible en teoría, pero es muy difícil en la práctica. Para mostrarlo, volvamos a Grecia. Cuando Ulises regresa de Troya a Ítaca aquella isla hermosa al atardecer, se presenta disfrazado ante su porquero Eumeo, con aspecto de anciano harapiento. Eumeo no le reconoce, pero se compadece y le acoge con hospitalidad. Ulises lo agradece de veras, y el porquero le explica que no tiene importancia, que "no es santo deshonrar a un extraño, ni aunque viniera uno más miserable que tú, pues todos los forasteros y mendigos son de Zeus". Desde Homero, la referencia a la divinidad se ve como indispensable para dotar al hombre de inviolabilidad. La Biblia, más explícita que Homero y Confucio, define al hombre como hijo de Dios, y sabemos que cualquier otra definición rebaja peligrosamente su dignidad. Si ser considerado hijo de Dios no siempre ha sido suficiente para proteger al hombre, ser mero animal racional o animal social es dar demasiadas facilidades para pisotearlo. Lo hemos comprobado más que nunca en el siglo XX, pues hemos sido capaces de inventar la música de cámara y la cámara de gases.


Justicia y bien son los valores fundamentales o básicos; todos los otros valores éticos no son sino concreciones de éstos.

Valores Éticos.

Justicia Bien, Igualdad, Libertad, Solidaridad, Tolerancia o respeto activo, respeto a la naturaleza, disposición al diálogo, paz. Observando estos valores, será más fácil cultivar los siguientes valores que son más de índole personal:
Amistad, Autenticidad, Felicidad, Placer, Ternura, Creatividad, Profesionalidad, Como podrán darse cuenta, son valores, fundamentos para lograr una convivencia supramoral del ser humano, que en los tiempos por venir serán una arma muy importante para socializar con armonía en la familia, en el trabajo, en nuestras organizaciones en todo lugar donde interactuemos ya que las confusiones que existen en el ambiente se pueden aminorar por medio de la practica de estas cualidades que todos los humanos podemos desarrollar. Ustedes podrán comprobar con los hechos en el tiempo que entre más calidad de pensamiento generemos entre los seres humanos, más calidad de vida obtendremos, generaremos mas calidad en nuestro entorno en el que interactuemos, en estos tiempos de incertidumbre del camino apropiado a seguir, tenemos que hacer una retrospectiva de nuestras vidas para llenar a nuestro ser interno de calidades humanas de mayor vigor espiritual, moral, familiar, de unidad holística entre los que creemos en la vida, en la vida digna y humana, tenemos que ser más humanos con nosotros mismos con la gente que nos rodea. Una característica de los valores universales es su tropismo positivo para la generalidad del ser humano, que cuando los conoce se apropia de ellos, pero no hay que olvidar que en esencia los valores universales son puros, pero que, al aplicarse al ser humano, pierden su pureza, cada uno los adopta con diferente intensidad y esto no quiere decir que no se tengan. Son tiempos de cimentación del futuro del hombre pensante, son tiempos de lucha contra energías negativas, (conductas equivocadas, cuando los vicios se hacen costumbre, envidia, etc. etc.) es por esto que, tenemos que reforzar nuestra sensibilidad interior para reforzarlos e incrementarlos, porqué tenemos que fincar ahora para el bienestar del futuro de los que nos precederán, debemos de procurar el bienestar común, el desarrollo armonioso, y el reencuentro entre uno y otro, cuando mencione la generalidad del ser humano fue porque hay un pequeño segmento de nuestros congéneres, afortunadamente pocos y de los que se puede decir que tienen un concepto total mente desequilibrado del bien, pero es por este simple hecho que el ser humano perdurará en el tiempo, pero se debe de contrarrestar estos desequilibrios disfuncionales, a este respecto Martin Luter King nos legó una reflexión que dice así: ”No me preocupa lo que hacen los malos, lo que más me preocupa es lo que dejan de hacer los buenos (el silencio de los buenos)”, este es el motivo, por el cual aunque son pocas las repercusiones sociales de su proceder da la impresión de ser de muchos. A este segmento minoritario equivocado cada vez podremos hacerlo mas pequeño con la práctica del pensamiento critico, todos tenemos un conocimiento empírico de él; el conocerlo, identificarlo, apropiarse de él y posteriormente DIFUNDIRLO sobre todo a grupos etarios cada vez mas pequeños, los cuales a futuro generaran adultos con una optima estructuración de valores y serán poseedores de un pensamiento critico y una criticidad de pensamiento, se habrán apropiado de esta excelente herramienta intelectual, serán adultos auto apropiados, por lo consiguiente con criterio propio y con los recursos suficientes para acercarse al ideal de un pensador critico fuerte, con las siguientes características: para no parafrasear y porque me parece adecuado como lo expresa, Peter A. Facione, en (El pensamiento critico; ¿qué es y por qué es importante ) por lo consiguiente se los trasmito textualmente:

El pensador crítico ideal es una persona habitualmente inquisitiva; bien informada que confía en la razón; de mente abierta; flexible; justa cuando se trata de evaluar; honesta cuando confronta sus sesgos personales; prudente al emitir juicios; dispuesta a considerar y si es necesario a retractarse; clara respecto a los problemas o a las situaciones que requieren de la emisión de un juicio; ordenada cuando se enfrenta a situaciones complejas; diligente en la búsqueda de información relevante; razonable en la selección de criterios; enfocada en preguntar, indagar; investigar; persistente en la búsqueda de resultados tan precisos como las circunstancias y el problema y la situación lo permitan, aquí le agregaría un alto sentido del valor solidaridad que es un valor que en su esencia implica la presencia de otros valores.

El asunto de los valores hace años era tratado exclusivamente por filósofos, no era un asunto de la sociedad. Sin embargo, hoy es tema recurrente en la industria, y especialmente en la educación. A las escuelas les preocupa el alto consumo de drogas y la violencia extrema.El asunto de los valores en la familia es, más que nunca, un tema de preocupación fundamental porque dentro de ella es donde se inician una adecuada estructuración de los mismos, recomendamos los siguientes lineamientos avalados por diferentes personalidades, psicólogos, filósofos, psiquiatras, padres de familia... para crear hijos sanos y felices

Para John Rosemond, psicólogo y terapeuta familiar (EEUU), la respuesta no es tan complicada como parece.

Su libro "El plan de seis puntos para criar hijos sanos y felices" nos dice :

PUNTO 1
Preste más atención a su matrimonio que a sus hijos. En otras palabras, fije las prioridades como corresponde y no deje que ese orden se altere. Si usted no tiene pareja, esto significa : préstese más atención a usted que a sus hijos. Recuerde que resultará difícil que pueda dar algo, si su propio "stock" está agotado.

PUNTO 2
Dé por sentado que sus hijos le obedecerán y tómelo como lo único que cabe esperar. Deje de disculparse por las decisiones que toma, referidas a la vida de sus hijos. Vuelva a conectarse con la fuerza de la frase : "Porque yo lo digo". Deje de creer que puede persuadir a sus hijos de las decisiones que está tomando son para el bien de ellos. Para que un niño pueda sentirse seguro y protegido, es esencial que sus padres tengan autoridad, sean decididos, y que el chico pueda contar con ellos. En pocas palabras, que detenten el poder. Así que ¡Adelante, sus hijos cuentan con usted!

PUNTO 3
Asegure la participación de sus hijos en la familia, esperando y dándoles la posibilidad de colaborar en forma activa y concreta, de la única manera en que ellos lo pueden hacer: ayudando en la casa. Y al convertirlos en miembros responsables de la familia, hágalos también responsables de su propia conducta. Deje de correr el ómnibus cuando a ellos le corresponde hacerlo, deje de atarle los cordones de los zapatos, deje de evitar que se caigan de narices. Déles la oportunidad de aprender "por la fuerza", que, muy a menudo, es la única forma posible de aprender.

PUNTO 4
Administre a sus hijos dosis regulares y realistas de Vitamina NO. Cuando lo haga, y ellos se tiren al suelo gritando y pataleando, felicítese por cumplir bien su tarea de padre o madre. Recuerde que al experimentar suficiente frustración durante la infancia, el niño se prepara para enfrentar la realidad de la vida adulta y, además, va desarrollando una cierta tolerancia a las frustraciones. Esa tolerancia tiene como resultado la perseverancia, que es el ingrediente esencial para tener éxito en la vida. Deje de pensar que su obligación es hacer que su hijo siempre esté contento: no es así. Su obligación básica es equiparlo con las habilidades que necesitará para buscar, con éxito, la felicidad por sí mismo. Frustre a sus hijos, para que triunfen en la vida.

PUNTO 5
En lo que se refiere a juguetes, menos es más. Y cuántas más cosas pueda representar cada juguete, tanto mejor. Recuerde que cuando un niño nos dice que está aburrido, lo que en realidad nos está diciendo es que le hemos dado demasiadas cosas, demasiado pronto.

PUNTO 6
No se deje engañar por la apología que se hace de ciertos programas de televisión para chicos. Recuerde que la televisión es un problema más serio de lo que parece a simple vista: cuando un niño mira televisión, lo que importa no es el contenido del programa, sino el hecho de que está sentado frente al televisor. Brinde a sus hijos la más hermosa oportunidad, en este mundo tan inundado de tecnología: permítale crecer sin que lo distraiga el permanente titilar de la "droga electrónica".

PUNTO 7
Ame a sus hijos lo suficiente como para poner en práctica los 6 puntos anteriores, pero no olvidemos que hay factores que pueden alterar esta práctica y que generalmente son causados por una dificultad del sistema nervioso que afecta la captación, elaboración o comunicación de información. Algunos de estos niños son hiperactivos y/o distraídos con un lapso de atención corto.

Los psiquiatras de niños y adolescentes indican que estos niños pueden ser ayudados, pero que si su condición no se detecta y se trata a tiempo, el problema puede aumentar y complicarse rápidamente. Un niño que en la escuela elemental no aprende a sumar, al llegar a la escuela superior, no podrá entender álgebra. El niño que trata de aprender con gran esfuerzo se frustrará progresivamente y desarrollará problemas emocionales -como una pobre autoestima- resultado de los fracasos repetidos. Algunos niños con problemas de aprendizaje pueden presentar también problemas de conducta, ya que prefieren lucir "malos" en vez de "estúpidos o brutos". Los padres deben conocer las señales que con mayor frecuencia indican problemas de aprendizaje en su niño:


Conclusión

A lo largo de la historia de la humanidad alrededor del mundo las personas siempre han procurado adquirir aquellos bienes que consideran valiosos y han buscado el desarrollar actitudes que consideran dignas de importancia, sin embargo es muy difícil hablar de un esquema de valores, y aunque se hable tanto del tema, mucha gente no lo acepta fácilmente no esta dispuesta a romper paradigmas basados en la crisis de valores y lo que en un momento de la historia era considerado moralmente malo, hoy día no parece serlo tanto y esta distorsión de la conciencia nos da serios problemas en el desarrollo de la sociedad. Gallup llevó a cabo un estudio en 1968 en 16 países, en 4 continentes, preguntando: ¿Cuales eran los valores familiares? Los resultados fueron asombrosos: No había unidad en ninguna parte, los valores son diferentes de país a país, de región a región, de estado a estado, de ciudad a ciudad y lamentablemente de familia a familia, dentro de una misma familia se percibían esquemas diferentes de valores.Por eso no es de extrañarse que haya todo un movimiento mundial para tratar de incorporar la ética a la vida de la familia y en todas las acciones en las cuales ella está involucrada.Hay un Instituto en Estados Unidos llamado: Instituto Para La Ética Global, que tiene también presencia en Europa, trata de iniciar un movimiento mundial que haga cambios en la sociedad porque llegaron a la conclusión que: Las naciones del mundo no sobrevivirán en el siglo 21 con la ética del siglo 20.Esta misma institución aplicó una encuesta internacional de valores y se dieron cuenta que la sociedad ha mostrado un descenso en lo que se refiere a los valores tradicionales:Estas ya no son las cualidades que caracterizan a los ciudadanos en el mundo.Probablemente el verdadero problema reside en el corazón y en la conciencia de la persona. En relación a la familia, de tu equilibrio como persona, de tu capacidad para entenderte bien con tu pareja, depende lo felices que sean tus hijos. La armonía del hogar depende de 2 personas maduras que se aman y se entienden bien, y que aman profundamente a sus hijos, forjan hijos mentalmente sanos, que se convierten en adultos responsables y maduros (pensadores críticos fuertes), por lo tanto el punto de partida de una familia feliz son 2 seres que forman la pareja de Padre y Madre.
Se vale soñar, se imaginan, en esta forma todos lograríamos nuestros cometidos a nivel individual y como grupos organizados. Se podría, si lográramos que no solo los médicos, sino que la población en general nos acercáramos cada vez más a las características de este pensador critico ideal.


Bibliografía

Aproximación a la Filosofía
Diego Sanchez Meca.
Aula abierta Salvat pag. 54-55 temas clave.
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Principal. Nuestra Vida. Valores para ser Mejores ¿Qué son los valores?
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Lic.Yuliet Gelavert Jardines.
ÉTICA E INVESTIGACIÓN EDUCATIVA.
Juan Carlos Tójar y José Serrano. Universidad de Málaga.
Este artículo fue originalmente presentado como ponencia en el II Congreso Virtual de
AIDIPE. Lo reproducimos aquí por su interés.

Repensar en la investigación educativa de la nueva era.
(Ponencia presentada en la III Jornada de Investigación Humanística y educativa de la Facultad de Ciencias de la Educación)
Foro: Proyección de la investigación doctoral en la comunidad universitaria del siglo XXI, Valencia.